lunes, 8 de octubre de 2018
Aprender a renunciar
Uno de los grandes problemas que tenemos hoy en dia las personas que vivimos en esta sociedad es la enorme dificultad que tenemos de renunciar. Hoy lo queremos todo, absolutamente todo y estamos dispuesto a sacrificar tiempo de estar con nuestra familia, a desgastarnos fiisca y psicológicamente para conseguir tener todo lo que se requiere para estar bien, cuando esto último es el resultado de años de marketing publicitarios que nos han taladrado nuestro cerebro e introducido un chip donde la palabra renunciar equivale a fracaso. Si no soy capaz de tener un cuerpo diez, un trabajo de alto nivel, una esposa o marido perfecto ( guapo, divertido, gran ejecutivo y padre y viceversa) hijos adorables, ademas de vivir en una casa con lo maximo en confort y tener unas vacaciones maravillosas me puedo considerar una persona poco ambiciosa, carente de iniciativa y por ende fracasada. Si no soy capaz de tenerlo todo y saber hacer de todo soy un completo fracaso. Asi no me extraña que las consultas de psiquiatria esten llenas de gente que se sienten absolutamente inutiles, con baja autoestima (soy un desatre) cuando lo que se pretende es conseguir la perfección en todo y lo que se consigue es la insatisfacción en todo. De esta forma perdemos la humanidad en el trato con los demas y lo que es mas grave perdemos lo que nos debe orientar en nuestra vida que no es otra cosa que AMAR. Confundimos amor con goce y usamos a las personas como objeto de nuestro goce no como sujetos amados. De esta forma no establecemos unos vinculos fuertes, sanos basados en el amor sino unos vinculos muy debiles basados en el interes. No me estraña que cada vez haya menos parejas estables y nazcan pocos hijos. Hay que ser valientes para ir contracorriente y aprender a renunciar para poder amar, ser personas y vivir la vida aceptando la perdida desde que nacemos hasta que morimos.
domingo, 27 de agosto de 2017
En correos
lunes, 12 de diciembre de 2016
La solidaridad cristiana
Me he quedado sorprendida e indignada al leer un articulo que he recibido por internet publicado en Diario 16 virtual donde se habla de que la caridad impartida por las ONGs que pertenecen a la Iglesia es enemiga de la solidaridad. Aún me sorprende e indigna más la falta de argumentación objetiva y cercana a la realidad que se respira al leer este artículo donde se expone abiertamente que la Iglesia y sus Fundaciones Católicas han fortalecido el negocio de la pobreza y servicios sociales. Me parece de un cinismo atroz que, desde el mas absoluto desconocimiento sobre el terreno y apoyándose en datos estadisticos - donde efectivamente se puede afirmar que la inmensa mayoria de los niños tutelados, personas ancianas, albergues sin techo, comedores sociales, atención a personas con problemas de drogas y alcohol, trata de mujeres, y un sinfín de problemáticas sociales son atendidas por organizaciones religiosas católicas- se denigre el trabajo realizado. Yo no veo nada de incoherente en que estas organizaciones siguiendo los valores cristianos se centren en ayudar a este colectivo de personas. Donde se cargan las tintas es que estas organizaciones reciben subvenciones del Estado. Parece que se nos olvida precisamente que los proyectos de estas organizaciones tienen como fin llegar a colectivos de personas donde el sistema falla, donde el estado incumple sus obligaciones de cubrir sus necesidades y dar protección, donde se vulneran los derechos humanos. Las tintas hay que cargarlas contra un sistema que falla, que mira para otro lado ante los más desfavorecidos, los excluidos y no contra las personas e instituciones -independientemente de su credo e ideología- que las acogen y ayudan. Personalmente me he recorrido este mes un buen puñado se asociaciones y ONGs de la provincia de Cádiz para ver que se está haciendo para ayudar a personas migrantes y refugiados. Me ha sorprendido aue la inmensa mayoria de las instituciones de ayuda son religiosas, me he alegrado ver el buen funcionamiento de las mismas, su nivel de preparación, la forma de tratar a estas personas tan humana y con tanta dignidad. He visitado el Proyecto Alma en Algeciras donde se trabaja con mujeres migrantes sometidas a trata; he estado en el Centro de Trastornos Graves de Conducta de Proyecto Hombre en Jerez de la Frontera, en hablado con el psicologo de ACEM, recorrido las instalaciones de la Fundación Tierra de Todos en Cádiz. Todas me han abierto sus puertas y con ellas he respirado autentica solidaridad. Quizás sea esta la razón de que el Estado las subvencione, simplemente lo hacen bien y no hay otras que lo hagan mejor. Es dificil que en los tiempos que corren, encontremos personas con tantan vocación, humanidad y capacidad de entrega, donde el horario no sea un problema para quedarse más tiempo. Quizás sea hora de que dejemos tanta palabrería y nos demos un paseo para conocer de verdad a las personas que se dejan su vida ayudando a los demás. En el artículo se respira odio, rencor, cierta dosis de maldad ¿hasta cuándo vamos a seguir con esta diatriba de buenos y malos? ¿Cuando nos daremos cuenta de que todos somos buenos y malos y que solo nuestras acciones pueden hablar de si lo hemos hecho bien o mal?. No se trata de justificar a la Iglesia, a la religión, se trata de reconocer cuándo las cosas se hacen bien y desde mi humilde perspectiva, las asociaciones que he tenido el placer de conocer no solo lo hacen bien, lo hacen múy bien. El Estado ha de tomar buena nota para asumir y hacer suyo el trabajo que desempeñan pero hasta que eso no sea una realidad, me temo que no tenemos más remedio que acogernos a las instituciones y ONGs locales, que son, pese a quien le pese, de la Iglesia en muchisimos casos.
domingo, 27 de noviembre de 2016
Menores infractores: Rebeldía adolescente frente a un sistema
Este año , gracias a las salidas de campo que he realizado con mis alumnos de Enfermeria, me he acercado a la realidad que viven los menores infractores ingresados en centros en régimen cerrado o semiabierto. En algunos centros se ubican los que se les consideran que padecen trastornos graves de conducta,y que a tenor de ello han cometido un delito; en otros simplemente han cometido una infracción sin atribuírseles patología en su conducta. Pero todos o casi todos tienen algo en común: han sido sometidos a maltratos de pequeños bien por negligencia, bien por violencia directa ya sea fisica o psicológica, bien por hiperprotección. Son muchos los que han vivido en hogares donde impera la violencia de género, pero pocos los que han sido tratados adecuadamente por el sufrimiento que han padecido. Estamos ante lo que yo llamo el fracaso de un sistema donde el menor no tiene cabida. Los adolescentes hacen continuas llamada de atencion, con lo que pueden, sus conductas. Nosotros les respondemos con lo que podemos: encerrarlos. La falta de comunicacion entre los diferentes colectivos implicados es tremenda, cada uno va por su lado, cada centro donde estan los menores impone una filosofía, a veces diferente, sobre como tratarlos. Hacen lo que pueden con lo que tienen pero eso no es . Pienso que a la infancia y la adolescencia , a los menores en general, hay que considerarlos como ciudadanos con identidad propia, independientes de la familia y medio social en el que se integren. Son personas con sus particularidades, sus derechos y sus deberes. No son ciudadanos de segundo nivel que forman parte de un contexto familiar sometidos a los derechos de sus padres. Si estos fallan en su labor de protegerlos prima el interés del niño por encima del bienestar de los padres. Si, ya se, que el bienestar de los padres influye en el del niño pero éste no puede ni debe ser utilizado para que los padres se equilibren. Me dicen los profesionales que trabajan en protección que la linea es intentar que la familia se reconstruya para que el niño pueda volver a ella y para ello dan acogimientos temporales de nueve meses. ¿De verdad piensan que en nueve meses se puede reconstruir una familia? Me hablan de la enorme capacidad de resiliencia que tienen los niños para afrontar situaciones difíciles ¿por que no desarrollan los padres esta capacidad y dejan a sus niños que sean felices en hogares donde puedan serlo?. Creo que ya está bien de utilizar medidas a corto plazo, que no contemplen al niño como un ser independiente y susceptibles de derechos propios. Si esto es asi, me atreveria a pensar que al marido maltratador se le debe dar un permiso temporal de nueve meses para volver a intentar que la familia se reconstruya, al cabo de los cuales pueda volver a ella. ¿Por qué en el caso de violencia de genero se contempla el separar al marido de la mujer y con los menores no?. Es más, en estos casos la mujer esta protegida, el niño, si hay custodia compartida vuelve al seno del maltrato. Cuando son adolescentes sus padres los denuncian por ser ellos los mlatratados y los encierran. Triste paradoja de la vida, cuando son capaces de defenderse ,como pueden y han aprendido, usando la violencia los encerramos. ¿No es acaso una locura?
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